Una cuestión de estilo

mayo 4, 2015

Los riesgos por el estilo de vida son hoy el factor general dominante que determina la probabilidad de gozar de una vida larga y saludable. Florian Boecker, Responsable de Life Solutions en PartnerRe, hace una reseña de las tendencias en los riesgos por el estilo de vida y de sus consecuencias dinámicas y diversas en el ámbito del seguro y reaseguro de Vida y Salud.

Todos esperamos (y en muchos casos imaginamos) tener una vida larga y saludable. A lo largo del siglo pasado, las medidas relativas a enfermedades y a prevención de accidentes y los avances médicos mejoraron enormemente nuestras probabilidades de lograrlo. Sin duda, el promedio mundial de la esperanza de vida al nacer aumentó más del doble durante dicho período, pasando de los treinta y un años a comienzos del siglo XX a los sesenta y ocho años en el 20131 (aunque aún persiste un gran contraste entre los países desarrollados, donde un recién nacido puede esperar vivir bastante más allá de sus ochenta años, y los países más pobres, donde deberá esforzarse por alcanzar los cincuenta años de edad). La mayoría de estas mejoras en la esperanza de vida obedece al éxito en la lucha contra enfermedades infecciosas, el mejor tratamiento de la enfermedad cardiovascular y la disminución de accidentes y lesiones.

Sin embargo, no estamos haciendo las cosas tan bien como pudiéramos para disminuir el riesgo de enfermedades y lesiones cuando la causa coadyuvante se relaciona con la forma en que vivimos (o, mayormente, que elegimos vivir). Conocidos por los aseguradores y reaseguradores como ‘factores de riesgo del estilo de vida’, el consumo de tabaco, el alcohol, las drogas, los malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física, por ejemplo, influyen negativamente y de manera significativa sobre nuestra salud. Para entender mejor el efecto de los factores de riesgo del estilo de vida, podemos estudiar el concepto de Año de Vida Ajustado por Discapacidad (AVAD). Esta es una forma de medir ‘la carga de la enfermedad’ y se define como la cantidad de años sanos que se pierden por afecciones y mortalidad prematura, comparada con una situación ideal en la cual toda la población goza de una vida sana hasta una edad avanzada2. Separar los AVAD por causa permite ver los principales problemas de salud de una población. Como muestra la Figura 1, los AVAD directamente vinculados con los factores de riesgo del estilo de vida corresponden a más del 75% del total de AVAD en los países desarrollados. Esto demuestra la importancia de monitorear y de entender los diversos factores de riesgo del estilo de vida y su respectiva evolución.

Personas con sobrepeso vs personas con peso inferior al normal

Las cuestiones vinculadas con el peso son las que más contribuyen al AVAD en los países desarrollados (Figura 1), y existen problemas en ambos extremos del espectro del peso.

En un extremo, una cantidad rápidamente creciente de personas, especialmente en los países desarrollados, se encuadran hoy dentro del concepto de obesos, es decir que tienen un Índice de Masa Corporal (IMC3): de 30 o más (Figura 2). Es sumamente preocupante que la subpoblación de altamente obesos (personas con un BMI de 35 o más) crezca incluso más rápido que el grupo de ‘normalmente obesos’.

La obesidad se relaciona con una mayor incidencia de la mortalidad (Figura 3), principalmente por enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y tipos de cáncer. Aunque estudios recientes indican que un sobrepeso moderado puede reducir la mortalidad en ciertos grupos etarios, es inequívoco el impacto severo negativo de la obesidad sobre la morbilidad4.

Se considera que las mayores tasas de obesidad son el resultado del atractivo y la conveniencia de los alimentos de bajo costo, y a menudo no saludables, combinados con bajos niveles de actividad física y una mayor aceptación generalizada de un cierto nivel de sobrepeso en algunas sociedades.

Si bien habrá que convivir con las consecuencias de una mayor obesidad, entre las cuales se encuentran las presiones financieras sobre los sistemas de salud, hay algunas noticias positivas. La tendencia reciente hacia programas de salud y de estado físico (que, es de esperar, sea sostenible) podría revertir parcialmente la tendencia a la obesidad, aunque el efecto puede llegar a ser selectivo dentro de ciertos subgrupos. La tecnología, principalmente los rastreadores portátiles de aptitud física y las aplicaciones relacionadas con la salud, podrían resultar cruciales al alentar a los usuarios a mejorar sus niveles de actividad y de aptitud física.

Aunque la obesidad continúe siendo un gran problema social, el otro extremo, tener un peso inferior al normal, es también una gran preocupación en el ámbito de la salud. Según muestra la Figura 3, la tasa de riesgo de mortalidad para un IMC de 15 es superior a 2 (lo cual significa que una persona con un IMC de 15 tiene más del doble de la mortalidad que una persona de la misma edad con un IMC ‘ideal’ en el inicio de sus veinte años), lo cual es similar a la de un IMC de 40.

Dentro de estas cifras, los trastoos alimentarios severos tales como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, tienen la tasa de mortalidad más alta de todas las principales enfermedades mentales5. Aunque sorprende lo difícil que resulta encontrar datos confiables sobre la prevalencia de los trastoos alimentarios entre la población general, estas condiciones se encuentran mucho más presentes entre las mujeres jóvenes y parecen estar creciendo en dicho subgrupo. Si bien los factores subyacentes son complejos, la presión de los pares potenciada por las redes sociales, las tendencias de la moda y los movimientos que fomentan la extrema delgadez como una forma ideal del cuerpo6 parecen desempeñar un papel cada vez más importante. Este es un tema que se debe seguir con atención.

¿Todavía es ‘cool’ fumar?

El uso de tabaco incrementó de manera continua a lo largo de los nueve primeros meses tres cuartos del siglo pasado, proliferó durante las grandes guerras de ese período y fue apoyado por agresivas campañas de marketing y relaciones públicas de la industria tabacalera. Desde que quedó establecido el nexo causal entre el tabaco y ciertos tipos de cáncer, cambió la actitud de la sociedad con respecto al consumo de tabaco, y se ha implementado una amplia gama de medidas para desalentarlo7. Como resultado de ello, ha disminuido de manera significativa la prevalencia del consumo de tabaco en el mundo (ver Figura 4).

En forma relativamente reciente, ha surgido una nueva tendencia: los cigarrillos electrónicos se hicieron muy populares a pocos años de su introducción (ver Figura 5 y ejemplo9). En cuanto al riesgo para la salud, aún no son claros sus efectos en el largo plazo y a muchos les preocupa la potencial atracción que pueden ejercer sobre los no fumadores. También existen pruebas incidentales de que los cigarrillos electrónicos se usan para consumir sustancias ilegales tales como el aceite de hachís. Sin perjuicio, muchos investigadores los consideran la ‘elección más sana’ porque carecen de la mayoría de los ingredientes tóxicos que se encuentran en el tabaco, y emiten principalmente solo nicotina (más propilenglicol/glicerina) en forma de vapor. Como muestra la Figura 5, es probable que el interés por los cigarrillos electrónicos haya alcanzado su pico máximo, según lo refleja la caída en las ventas registradas10 en algunos mercados.

Demasiados tragos

El alcohol tiene un efecto multifacético y predominantemente negativo sobre la salud. El consumo compulsivo y sin parar y el consumo crónico de alcohol tienen efectos levemente diferentes, vinculados, respectivamente, con lesiones y envenenamiento y con enfermedades severas, como por ejemplo, cirrosis hepática y tipos de cáncer.

Las tendencias en el consumo de alcohol varían de manera significativa según el país (ver Figura 6).

En los países desarrollados que tienen una ‘cultura alcohólica’ de larga data, una persona de 15 años o más consume un promedio de 11–12 litros de alcohol puro por año. Eso equivale a aproximadamente tres pequeñas cervezas (0,2 litros) por persona por día, ¡cada persona, cada día! Aunque este número es alarmante, la buena noticia es que en general el consumo está decayendo en la mayoría de esos países. Por ejemplo, unas estadísticas recientes del Reino Unido indican una caída de los niveles de consumo compulsivo y sin parar, pero algunas subpoblaciones, como la de hombres mayores, beben más11.

En los países en desarrollo, como China, India y Brasil, se está dando un aumento en el consumo de alcohol, pero partiendo de un nivel más bajo si se lo compara con los países desarrollados. Esta tendencia es impulsada principalmente por la occidentalización del estilo de vida combinada con una mayor asequibilidad y disponibilidad de bebidas alcohólicas.

Estos dos grupos de países están delimitados, por un lado, por los países de Europa del Este, que en general tienen un muy alto consumo de alcohol, y, por el otro, por los países islámicos, donde los niveles de consumo son muy escasos. Ambos extremos reflejan la importancia de la aceptación social del consumo de alcohol como determinante de su prevalencia, un efecto que en mayor o menor medida vemos para todos los factores de riesgo del estilo de vida.

El seguro en un mundo de estilos de vida rápidamente cambiantes

En un mundo que ha superado muchos de los ‘grandes asesinos’ del pasado, las elecciones de estilo de vida han pasado a ser el factor dominante que determina la probabilidad de gozar de una vida larga y saludable. Es por eso que revisten gran importancia no sólo para cada persona y para la sociedad en general sino también para los aseguradores y reaseguradores de Vida y Salud.

La buena noticia es que se vienen haciendo grandes avances; el consumo de tabaco y de alcohol está disminuyendo en muchos países y el estar en buena forma física va ganando popularidad, todo lo cual tendrá un efecto positivo en la salud y en la mortalidad. Sin embargo, existen algunos datos negativos preocupantes en algunas áreas, tales como la obesidad, y el riesgo de estilo de vida es evidentemente un área dinámica donde hay subgrupos que corren un riesgo sustancialmente más alto más allá de las tendencias generales positivas.

De cara al futuro, la tecnología, especialmente un mejor análisis de datos, está llamada a liderar nuevos productos de seguro de vida y de salud que sean atractivos para los tomadores y a la vez protejan a los aseguradores y reaseguradores contra la anti-selección. La suscripción predictiva ayudará a que la compra de seguros sea más conveniente para los tomadores. Los dispositivos portátiles ofrecen la oportunidad de controlar y de influir positivamente en el comportamiento de las personas y podrían usarse para ofrecer seguros flexibles y adaptados a cada cliente a un precio comparativamente bajo. Estos dispositivos podrían realmente convertirse en el equivalente de la telemática para Vida y Salud. Además, algunas subpoblaciones que previamente no eran asegurables, tales como las personas con VIH positivo, ya pueden tener acceso a coberturas asequibles de seguro de vida12 gracias a los adelantos en el tratamiento de esta infección y a una mucho mayor comprensión de sus riesgos.

Donde es necesario introducir mejoras es en la velocidad con que la industria del seguro y del reaseguro responde a las tendencias cambiantes. Un buen ejemplo son los cigarrillos electrónicos, que probablemente hayan atravesado la mayor parte de su ‘ciclo de popularidad’ antes de que la industria los incorporara plenamente en la suscripción.

Como industria, necesitamos entender mejor los riesgos de estilo de vida y sus efectos sobre nuestros clientes. Para mejor o para peor, son el grupo clave de factores de riesgo en el seguro y reaseguro de Vida y Salud, son dinámicos e influenciables.

Si desea más información sobre las soluciones para riesgos de Vida de PartnerRe y tener acceso a más investigaciones sobre seguros de Vida y Salud: www.partnerre.com

Original publicado en ‘Geneva Association Health and Ageing Newsletter’ y en ‘Mercado Asegurador’ Abril 2015.

1 CIA World Factbook.
2 www.who.int.
3 El IMC es una medición muy imperfecta de la suficiencia del peso de una persona, pero es ampliamente usada y se la considera adecuada en el contexto del presente artículo.
4 Fuente: ‘Obesidad y Mortalidad’, S. Gutterman, 2014 Congreso Inteacional de Actuarios
5 Se pueden ver ejemplos en www.anad.org o R. Lozano et al (2012).
6 e.g. Pro Ana y Pro Mia.
7 ‘El emperador de todos los malestares’ por Siddartha Mukherjee es una excelente referencia sobre este tema.
8 www.healthdata.org.
9 Brian A. King, Roshni Patel, Kimberly Nguyen, y Shanta R. Dube. “Tendencia en el conocimiento y uso de cigarrillos electrónicos entre adultos estadounidenses, 2010-2013. Nicotine & Tobacco Research, 2014.
10 www.bloomberg.com/news/articles/2014-07-16/e-cig-sales-slide-as-regular-smokers-retu-to-real-thing.
11 Ver ‘Sexo, drogas y rock ‘n’ roll: el impacto de las elecciones de estilo de vida en las personas mayores de cincuenta años‘, PartnerRe, 2013.
12 Ver ‘El perfil cambiante de VIH’, PartnerRe, 2012.

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